CUEVA PALOMERA: Información de la CIENTÍFICA

Con el objeto de compatibilizar la visita turística con la conservación de la fauna cavernícola del complejo kárstico, la Junta de Castilla y León y el CSIC llevaron a cabo un convenio de colaboración entre los años 2002 y 2004. Como resultado del mismo, el estudio realizado por el CSIC ha llevado a la identificación de una importantísima fauna acuática, ligada a diferentes gours y encharcamientos estudiados. Se concluye que estos hábitats deben ser conservados para preservar una fauna que contribuye enormemente a la diversidad global, teniendo en cuenta el número de especies endémicas y nuevas para la ciencia que se han encontrado.

Estacion Control Ambiental acceso Sala Cacique

Con motivo de las obras previstas en Cueva Palomera, se firmó un convenio de colaboración entre la Fundación Patrimonio Natural y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para la realización de un estudio para la “Implementación de un sistema de control ambiental y su seguimiento durante un año en el Complejo kárstico de Ojo Guareña: Cueva Palomera, Museo de Cera y Sala del Cacique”.

El convenio busca:

  • Determinar la dinámica ambiental natural del sistema kárstico Cueva Palomera, Museo de Cera-Sala del Cacique y su estado de conservación en la actualidad
  • Establecer la infraestructura de control ambiental básica, para, en un futuro próximo, alcanzar condiciones técnicas necesarias para evaluar la posible alteración ambiental derivada de la influencia de las visitas turísticas.
  • Asesoría científica por parte del CSIC, a través del MNCN .

 

PROTOCOLO CiENTÍFICO-TÉCNICO

Las cavidades situadas en la zona vadosa del karst se comportan como sistemas físicoquímicos abiertos y en equilibrio dinámico, lo que implica la interacción de una gran cantidad de factores ambientales. De forma esquemática e idealizada, el ambiente subterráneo y su atmósfera interior, quedan separados de la atmósfera exterior, por dos "membranas" o capas aislantes con características geoquímicas y geofísicas muy diferentes: el suelo en conexión directa con la atmósfera externa, y la roca (con su red de poros y discontinuidades), en contacto directo con el interior, y que actúa como encajante de la cavidad. Tanto el grado de ventilación de la cavidad, como la tasa de interacción de las aguas de infiltración con la roca encajante, dependerán de la interrelación de numerosos factores como son la cantidad de agua, el tipo de suelo, el grado de apertura del sistema geoquímico, la concentración de C02 y la temperatura en cada interfase. Estos factores controlan las tasas de disolución/precipitación mineral (formación de espeleotemas) y, en definitiva, la "fisiología" del sistema karstificado, es decir, el sentido y la magnitud de los flujos de materia y energía entre el exterior y el medio subterráneo.

Sala Cacique

Se deduce, por tanto, que una cavidad kárstica es un medio subterráneo natural muy complejo. Su dinámica ambiental natural se ve determinada por muchos factores interactuantes y puede verse alterada por la actividad antrópica en su interior o en su exterior más inmediato. Sin embargo, para realizar interpretaciones correctas y distinguir los procesos naturales de la posible influencia de las actividades humanas es necesario disponer de una elevada información de datos que permita obtener una comprensión detallada del funcionamiento de estos sistemas kársticos. El estudio de este tipo de ambientes requiere el diseño de una metodología de análisis específica en cada caso que permita alcanzar un conocimiento detallado de los procesos y factores que determinan las condiciones y dinámica microambiental de la cavidad a estudiar.

El conocimiento de la dinámica ambiental de un medio subterráneo (características físico-químicas y biológicas) derivado de los estudios científicos debe reinvertir en la creación de pautas y herramientas de gestión sostenible de estos enclaves naturales que aseguren su conservación a largo plazo. Este enfoque es aún más relevante y necesario en cavidades que presentan valores añadidos de interés cultural, geoambiental y/o biológico extraordinario, como es el caso del sistema kárstico Cueva Paiomera-Museo de Cera-Sala del Cacique. Desde esta perspectiva, los estudios científicos deben aportar la base de datos necesaria para caracterizar la dinámica ambiental de la cavidad en condiciones naturales y, a su vez, distinguir y definir los procesos o cambios microambientales de origen antrópico que acontecen de forma simultánea. En definitiva, la adopción de decisiones para la conservación de este tipo de enclaves del patrimonio geológico y cultural debe fundamentarse en criterios científicos, que aseguren la elección de criterios y medidas de protección efectivas.

El conjunto de galerías y salas subterráneas del complejo kárstico de Ojo Guareña, fue declarado Monumento Natural en 1996 (Decreto 61/1996, de 14 de marzo, de declaración del Monumento Natural de Ojo Guareña, Burgos). Esta figura de protección conlleva, como objetivo prioritario, la conservación de la integridad estructural, hidrológica, biológica y cultural del complejo kárstico de Ojo Guareña.

Igualmente la figura de Monumento Natural pretende proporcionar nuevas formas de uso y disfrute de este singular espacio natural subterráneo, favoreciendo el impulso de actividades de información, interpretación y educación ambiental y, por extensión, el auge de actividades socioeconómicas compatibles con la protección del espacio.

Las actuaciones que ha contemplado el proyecto de habilitación turística de este espacio subterráneo son coherentes con los resultados, conclusiones y recomendaciones derivadas de estudios científicos previos en el marco del convenio.

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